Juez de EE. UU. renueva protección migratoria para 60 mil personas provenientes de Honduras, Nicaragua y Nepal

Un tribunal federal de Estados Unidos decidió extender el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para miles de ciudadanos provenientes de Honduras, Nicaragua y Nepal, ofreciendo una nueva ventana de respiro migratorio a personas que han vivido durante años en el país bajo esta figura legal. La medida beneficia a aproximadamente 60 mil personas originarias de estos tres países, quienes podrán seguir residiendo legalmente y trabajando en suelo estadounidense al menos hasta el 18 de noviembre de 2025.

El TPS es una herramienta migratoria que permite a los ciudadanos de naciones afectadas por conflictos armados, desastres naturales u otras circunstancias extraordinarias residir y trabajar legalmente en Estados Unidos de manera temporal. En el caso de Honduras y Nicaragua, este estatus fue concedido en 1999, tras los estragos del huracán Mitch. Para Nepal, el programa fue activado en 2015, luego del terremoto que devastó al país asiático.

Por varios años, el TPS ha actuado como una salida tanto para los migrantes como para sus naciones de origen. No obstante, su permanencia ha dependido de las variaciones en las políticas gubernamentales. En 2018, el gobierno de Estados Unidos de aquel tiempo buscó anular este programa para diferentes nacionalidades, lo que provocó una serie de demandas en varias cortes del país. Uno de estos litigios fue revisado por un juzgado en el norte de California, que recientemente dictó una orden para detener la eliminación del TPS, extendiendo su duración y permitiendo a miles de familias permanecer bajo protección.

El veredicto se ha considerado un triunfo tanto legal como humanitario, en particular por parte de las organizaciones que defienden los derechos de los migrantes. Estas organizaciones ven la medida como un reconocimiento a las contribuciones sociales y económicas que estas personas han dado durante muchos años. Gran parte de las personas acogidas al TPS han residido en Estados Unidos por más de dos décadas, han constituido familias, tienen trabajos seguros y están profundamente integrados en sus comunidades locales.

El fallo judicial además ordenó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a formalizar la actualización de los documentos de autorización laboral y de residencia para los beneficiarios, asegurando de esta manera que su estatus migratorio permanezca en regla mientras se concluye el litigio de manera definitiva. Esta resolución impide que decenas de miles de personas enfrenten una situación administrativa irregular.

Diplomáticos de Honduras y Nicaragua manifestaron su agrado por el veredicto judicial, subrayando que representa una oportunidad para continuar avanzando hacia una resolución migratoria más duradera. Además, señalaron la importancia de proseguir el diálogo con las autoridades de Estados Unidos para asegurar la protección de los derechos de sus compatriotas.

En el plano interno de Estados Unidos, la resolución judicial también tiene implicancias políticas. El tema migratorio continúa siendo un punto álgido en el debate nacional, y figuras de distintos sectores han manifestado posiciones encontradas respecto al futuro del TPS. Mientras algunos abogan por su transformación en un camino hacia la residencia permanente, otros insisten en su carácter temporal y limitado.

En realidad, en este momento, la prolongación del TPS impide una gran crisis humanitaria. Terminar de repente con este estatus habría puesto en riesgo de deportación a muchas personas, ocasionado separaciones familiares, pérdida de trabajos y el regreso obligado a naciones que todavía sufren de inestabilidad estructural.

El desafío de fondo sigue siendo el mismo: encontrar mecanismos duraderos para regularizar a quienes, habiendo llegado al país por circunstancias excepcionales, han echado raíces profundas y contribuyen activamente al desarrollo social y económico de Estados Unidos. La prórroga del TPS, aunque temporal, permite ganar tiempo valioso para discutir salidas más integrales. En ese sentido, sectores de la sociedad civil, representantes diplomáticos y defensores de los migrantes continúan presionando para que se abra una vía hacia la legalización definitiva.

Por Elcira Garza

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